Volver al futuro

Cuando niño, recuerdo, vi a mi papá muchas veces escribir con un aparato enorme de apariencia particularmente multiforme. Los dedos de sus dos manos se movían como cerbatanas y producían un sonido de gallinas metálicas en picoteo. Tenía ritmo, en diferentes tiempos pero no puedo negar que era divinamente musical. A eso se le llamaba escribir.

Yo aprendí a usar ese aparato. Maquina de escribir, se llamaba. Se me hizo sencillo comprender la lógica pero complicado usar un dedo que no fuera el índice de cada mano. Otra cosa era el papel, el rodillo, la tinta en forma de cinta húmeda y todo el contexto necesario para usarla: typex (en papeleta y en líquido con brocha), repuesto de cinta, resma de papel, carpetas, ganchos, abre huecos, clips, cesta de basura, lápiz y paciencia.

 

Y pensar que algún día todo esto será electrónico

 

Mi padre lo sabía. Muy pronto aparecieron las maquinas eléctricas, se enchufaban y prácticamente escribían solas pero aun la palabra “digital” seguía significando cualquier cosa relativa a los dedos y no el basto adelanto tecnológico y científico que engloba esa palabra hoy. Yo no podía imaginar que el futuro estaba tan cerca, que apenas diez años adelante yo estaría escribiendo desde un equipo “digital” y que, en otros tantos meses más, tendría una suerte de periódico “virtual” que lo podrían ver desde cualquier parte del mundo a cualquier hora.

Sin embargo y pese a haber escrito montones de pistoladas, tenia mucho tiempo sin hacerlo. No había escrito ni una sola palabra, salvo recetas, manuales, tablas de costo y alguno que otro formulario de reclamo.

Bienvenidos nuevamente. Probablemente no haya mucha cosa interesante aquí lo que si puedo garantizarles es que escribo desde una maquina del futuro.

 

FOTOCAPTURA “DIGITAL” DE PANTALLA DEL VIDEO “CÓMO ESCRIBIR RECETAS EN 140 CARACTERES

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